Un brasero de exterior es perfecto para tener fuego seguro y dar calor. Se puede usar como chimenea portátil en jardines y terrazas. Es ideal para disfrutar del aire libre en noches frescas.
El brasero no solo calienta, sino que también decora. Añade un punto atractivo al jardín. Esto permite que la gente se reúna y disfrute del exterior, incluso en otoño e invierno.
En España, el brasero es popular en muchos lugares. Se usa en áticos, patios y jardines. Combina bien con diferentes estilos de decoración.
Además, apoya el vivir al aire libre y la sostenibilidad. Se puede usar con combustibles que no dañan el planeta. Este artículo te mostrará las razones para elegir un brasero. Explorará las opciones disponibles y cómo usarlo de manera segura.
¿Por qué un brasero es ideal para el jardín?
Un brasero hace que el jardín se pueda disfrutar más, incluso cuando hace frío. Ofrece un calor agradable y crea un espacio acogedor perfecto para pasar más tiempo afuera. También hace que tu jardín se vea mejor y se convierte en un punto central en terrazas y patios.
Calor y confort en noches frescas
El brasero da un calor especial que te permite disfrutar del jardín durante primavera, otoño y los inviernos no tan fríos. A diferencia de las estufas eléctricas, el calor que emite es muy acogedor. Normalmente, con encenderlo de 15 a 30 minutos es suficiente, dependiendo del modelo.
Es importante mantenerse a una distancia segura, de 1 a 2 metros del brasero. También hay que considerar la dirección del viento para que funcione mejor. Añadir mantas y cojines para exterior y organizar las sillas alrededor del fuego hará que las noches sean más cómodas.
Creación de ambiente y estética exterior
El fuego del brasero crea un ambiente visual y sonoro único, perfecto para cenas y reuniones pequeñas. Añade calidez y un toque especial al espacio, y su luz es más cálida que la de otros focos o farolas.
Hay braseros de acero corten, hierro fundido, cerámica y piedra que combinan con diferentes estilos de decoración. Colocarlos sobre pavimento, grava o losas previene daños en el suelo. También se pueden añadir plantas resistentes al calor y luces LED para una mejor integración.
Versatilidad en espacios exteriores
Un brasero no solo sirve para dar calor, sino también para cocinar o tostar marshmallows en reuniones. Algunos modelos incluyen accesorios para cocinar, lo que les permite tener más funciones a lo largo del año.
Existen modelos portátiles que se pueden mover fácilmente o guardar durante el invierno. Los modelos empotrados son para quienes prefieren una instalación permanente. Es vital definir un área de seguridad y checar que vaya bien con los muebles y el paso de las personas.
Opciones de braseros: materiales, tamaños y combustibles
Seleccionar un brasero para el jardín implica mirar materiales, tamaño y combustible. Estos definen su estilo, cuidado y cómo se usa. Aquí, se exploran las opciones más comunes y para qué sirven mejor.
Tipos según el material
El brasero de acero corten tiene un aspecto oxidado deseado en jardines modernos. Aguantan bien afuera y ganan carácter al envejecer. Algunos le ponen un protector contra el óxido.
El hierro fundido y el acero inoxidable son duraderos y resisten bien el calor. El acero inoxidable va bien cerca del mar, por su resistencia a la sal. El hierro fundido mantiene el calor bien, aunque es pesado.
Los de cerámica y piedra tienen diseños bonitos y conservan el calor. Un brasero de cerámica queda perfecto en jardines rústicos. Pero, hay que cuidarlo de los cambios de temperatura porque puede agrietarse.
El concreto es estable y tiene un diseño moderno. Aunque es pesado y difícil de mover, es ideal si no planeas cambiarlo de lugar.
En España, hay marcas europeas y locales con estas opciones. Es bueno ir a tiendas como Leroy Merlin o Bauhaus para ver qué hay.
Tamaños y capacidad para diferentes jardines
El tamaño afecta qué tan bien calienta el brasero y si lo puedes mover. Un brasero pequeño, de 40 a 60 cm, es bueno para terrazas. Calienta a 2–4 personas y es fácil de trasladar.
Los braseros medianos, de 60 a 90 cm, van bien en jardines. Suelen calentar a 4–8 personas. Algunos incluso sirven para cocinar arriba.
Los grandes, de más de 90 cm, son para espacios amplios. Calientan más pero necesitan más espacio. Siempre fíjate en las reglas locales.
Ao escoger el tamaño, piensa en el espacio que tienes, cuántos lo usarán y las normas de tu ciudad. Elige según tus necesidades y si quieres moverlo.
Si planeas desplazarlo, busca modelos con asas o ruedas. Considera el peso para instalarlo y mantenerlo.
Combustibles: leña, carbón y gas
Los braseros a leña son tradicionales: dan llamas, aroma y es fácil encontrar madera. Pero, toca limpiar cenizas y vigilar chispas. Revisa las normas locales sobre humo.
El carbón dura mucho y es bueno para cocinar. No es tan bonito como la leña, pero va bien para asados.
Usar gas, como propano, es rápido y limpio. Ideal para terrazas donde no quieren humo. Necesitas una bombona y cuidar las conexiones.
Hay otras opciones como pellets y bioetanol que son limpias o sin humo. Cada una tiene sus pros y cons en comodidad y reglas.
Para usar tu brasero bien y seguro, escoge el combustible según lo que quieras hacer: gas para comodidad, leña para ambiente y carbón para cocinar. Tener herramientas como una rejilla y pala ayuda con el manejo.
Seguridad, normativa y mantenimiento para su uso en España
Hay medidas simples para usar el brasero de forma segura. Es clave dejar 1–2 metros libres alrededor. No lo coloques bajo pérgolas desprotegidas o ramas bajas. Esto reduce el riesgo de que prenda fuego.
Debe estar sobre una superficie no inflamable, como pavimento o losas. Utilizar rejillas y pantallas anti-chispas es una buena idea. También, tener cerca un extintor o agua y saber apagar fuego asegura una mayor seguridad. No debemos dejar el brasero sin atención o permitir que menores lo usen solos.
En España, las normas sobre braseros varían por comunidad y ayuntamiento. No hay una prohibición en todo el país, pero sí reglas sobre emisiones y fuego. Es esencial revisar las ordenanzas locales antes de instalar un brasero. En algunas zonas, incluso los vecinos pueden limitar su uso al aire libre.
Para que el brasero dure más y sea seguro, es importante darle mantenimiento. Limpiarlo bien y revisar sus partes es fundamental. Si usas un modelo de gas, asegúrate de que todo esté conectado correctamente. En caso de dudas, lo mejor es hablar con el ayuntamiento o bomberos. Ellos ofrecen buenos consejos, especialmente cuando hay riesgo de incendios en la zona.







